Os Pinos

¿Qué din os rumorosos
na costa verdecente
ao raio transparente
do prácido luar?
¿Qué din as altas copas
de escuro arume arpado
co seu ben compasado
monótono fungar?

Do teu verdor cinguido
e de benignos astros
confín dos verdes castros
e valeroso chan,
non des a esquecemento
da inxuria o rudo encono;
desperta do teu sono
fogar de Breogán.

Os bos e xenerosos
a nosa voz entenden
e con arroubo atenden
o noso ronco son,
mais sóo os iñorantes
e féridos e duros,
imbéciles e escuros
non nos entenden, non.

Os tempos son chegados
dos bardos das edades
que as vosas vaguedades
cumprido fin terán;
pois, donde quer, xigante
a nosa voz pregoa
a redenzón da boa
nazón de Breogán.




Los Pinos

¿Qué dicen los rumorosos
en la costa verdescente
al rayo transparente
de la plácida luz de la luna?
¿Qué dicen las altas copas
de la oscura pinocha arpada
con su bien compasado
y monótono cimbrear?

De tu verdor ceñido
y de los benignos astros,
confin de los verdes castros
y tierra valerosa.
Nunca te olvides
de la injuria y el rudo encono;
despierta de tu sueño,
hogar de Breogán.

Los buenos y generosos
nuestra voz entienden,
y con arrobo atienden
nuestro ronco sonido,
pero sólo los ignorantes,
los fieros y duros,
imbéciles y oscuros
no nos entienden, no.

Ya ha llegado el momento
de aquellos antiguos bardos,
que a vuestras ilusiones
cumplido fin darán:
pues, donde quiere, gigante,
nuestra voz pregona
la redención de la buena
nación de Breogán.




                      Eduardo Pondal



HIMNO GALLEGO

1. El Himno gallego y el sistema cultural de Galicia. El Himno es el símbolo acústico más solemne y transcendental de Galicia como comunidad política. Como un producto de la cultura gallega, refleja el ambiente social y cultural de Galicia, como uno de sus más importantes testimonios. Es un Himno que, desde su estreno en 1907, ha pasado por muchas vicisitudes, desde la prohibición absoluta, en tiempos de restricción espiritual y expresiva, hasta la permisividad total, sin obstáculos ni censura, pasando por situaciones intermedias, muchas veces ambiguas, en las que se ha tolerado su práctica, pero interpretado como una canción más dentro del rico folklore gallego. Surge en La Habana, fruto del espíritu organizador de un linotipista emigrante, por lo que, al igual que la Bandeira* y el Escudo*, está vinculado al espíritu creador de la Galicia emigrante. Es el único símbolo gallego que no ha sido contestado o criticado, por lo que despierta la adhesión de todos los medios nacionalistas y regionalistas y de personas que no se distingan por un excesivo celo centralista.

Galicia es rica en símbolos acústicos o sonoros de tipo ideológico y político. Los berros o gritos son muchos y se utilizan con frecuencia, tanto en fiestas típicas, como en actos patrióticos. Algunos de estos berros tienen efecto rubricante, para rubricar la culminación de un acto político, como «¡Terra a Nosa!» o el de «¡Galicia ceibe!». Más que gritos o berros de identificación y de adhesión y proselitismo son instrumentos de afirmación y de profundización en el espíritu comunitario que se vive en ese momento en el banquete en el acto político o cultural. Puede ser utilizado como medio de contestación, cuando se encuentran elementos de dos fuerzas totalmente diferentes, en la que una se distingue por su acusado centralismo y no acepta los símbolos de Galicia. Pueden ser utilizados, también, como divisas especiales, para distinguir la emoción que despierta cualquier aspecto cultural de Galicia.

Algunos berros, gritos o divisas son anteriores a la elaboración y estreno del Himno. En el s. XIX se utilizaron algunos muy específicos, sobre todo por Alfredo Brañas, interesado en la creación de una simbólica política para el regionalismo gallego. ¡Surge et ambula!, lo explica en su discurso de los Juegos Florales de Tui, porque esas palabras dos Evanxeus serán o lema das nosas libertades: Pro libertate patria es otro grito o lema, que, en su obra El Regionalismo dice que «se dieron la mano las provincias y los pueblos gallegos antes aislados». El más utilizado, sin embargo, es el de «Deus Fratresque Galleciae», no siempre escrito de la misma manera, pero dicho en muchos discursos, como el del banquete del 7 de mayo de 1893 en Barcelona, en el que dijo que: «bien quisiera que al lema que hemos adoptado de Deus fratresque gallaici se le añadiesen algunas palabras más y resonase en los valles y montañas de la nativa tierra este grito de guerra regionalistas: "Dios, los hermanos gallegos y sus aliados los catalanes"». En El Regionalismo dice del lema o grito que es «el santo lema de Deus fratresque Galaicae, lacónico pero sublime resumen de nuestro credo regionalista». Este lema o grito aparece en varias ocasiones, posteriormente, figurando, por ejemplo, en Antífona da cantiga de Ramón Cabanillas, publicada el año 1951, en Vigo, para terminar su prólogo, diciendo que: «Falo c-os que profesan con fe invencibre na groria e santidade da nosa anterga divisa: Deus Fratresque Galleciae».

El destino del berro o grito es extinguirse en el momento del acto patriótico, cultural o recreativo, cumpliendo su función integradora, rubricante o exaltadora en el acto mismo. Pero, muchas de estas exclamaciones se han convertido en divisas escritas y han sido, incluso, base para títulos de libros y revistas. Aun cuando su destino primario es el acto de su pronunciación luego se utilizan en escritos de diverso tipo, como libros, revistas, adhesivos y otros medios en los que predomina la escritura. Con un variante, el grito de «¡Terra a nosa» se escribe en una hoja suelta de 30 de mayo de 1921, firmada nor Xavier Soto y Manoel Antonio, en la que en su encabezamiento se escribe «¡Terra ceibe!» y termina con la rúbrica citada de «¡Terra a nosa!». Esta hoja es importante para establecer una relación entre el Himno y la Bandera, porque se dirige «Ós bos galegos» para explicar come la «Mocedade galeguista de Vigo» había pedido al Ayuntamiento de esta ciudad que en los actos oficiales al lado de la Bandera española figurase la gallega, y como la petición fue unánimemente votada en contra.

Otros símbolos acústicos o sonoros pueden sustituir, en algunas ocasiones, al Himno gallego. El aspecto conjuntivo del Himno, antes de su creación en 1907, se lograba por medio de algunas famosas canciones gallegas, sobre todo con «Negra sombra», música de Juan Montes y letra de Rosalía de Castro, hecho que se documenta perfectamente en el «Manifesto para la Solidaridad gallega», firmado en La Coruña el 14 de septiembre de 1907, y en cuyas últimas palabras se dice lo siguiente: «Decid, pues: si ahora no es la hora de reflexionar hondo y revolverse firme para salir de casa y hacer la unión gallega, la de todos los gallegos que sienten un nudo en la garganta al escuchar Negra sombra y energía en su alma al oir un viva a Galicia. decid. ¿cuándo será?». Los coros y orfeones tenían que utilizar estas canciones gallegas, sobre todo la mencionada por su sentimiento y capacidad conjuntiva, en sustitución del Himno, pero luego quedaron en su debido lugar, como excelentes obras de la música gallega. para interpretar dentro de su auténtica finalidad artística y cultural.

Desde al año 1968 la canción folk, titulada «Venceremos», utilizada según la versión de Joan Baez, ocupó en muchos casos el lugar del Himno gallego, en circunstancias especiales, sobre todo en momentos en los que predominaba el ambiente propicio de protesta. Lo han cantado especialmente públicos juveniles casi siempre como un modo de protesta, de afirmación y de reivindicación frente al centralismo, a la injusticia y la dominación de Galicia.
Muchos símbolos acústicos, como los berros, las canciones en general de alusión política, los slogans. divisas y lemas, en algunos movimientos de masas, de tipo político, o en actividades como las del Día de Galicia, o de la Patria Galega, se unen y forman una totalidad acústica de tipo simbólico que culmina generalmente con el Himno gallego.

El Himno gallego, pues, forma parte de un complejo simbólico, como un subsistema del sistema político gallego, pero no limitado a la expresión oral o acústica. Con motivo de la promulgación del Estatuto de Galicia, aprobado el 21 de diciciembre de 1980, la Federación de Sociedades Filatélicas de Galicia, consiguió la emisión de un sello del Estado, en el que el lema fue el Himno gallego. El boceto fue realizado por José Guitián Seijo y, como sucede en estos casos en Galicia, cuando se inauguran placas, etc., no estuvo exento de polémica. Fue una importante contribución a la difusión del Himno gallego, reproduciendo la partitura del mismo en el mapa de Galicia, con el Escudo al lado, con el fondo azul en el mar y el blanco en el suelo gallego. Se editó un sobre especial, con el Himno ocupando su tercera parte; se logró un matasellos especial también, con los retratos de Pondal y Veiga, con motivo del 17 de mayo de 1981 y la revista de la federación dedicó especial atención al tema del Himno.

2. El Himno y las relaciones políticas y criptopolíticas. El día 20 de diciembre de 1907, en el «Gran Teatro» de La Habana, se estrenó el Himno gallego. En día muy solemne, en homenaje póstumo a Pascual Veiga, con el fin de recabar fondos para erigir un monumento a su memoria en Mondoñedo, pudo ser cantado por primera vez. En 1908, el día 13 de diciembre, la Junta General del Centro Gallego, declaró Himno oficial al Himno, para todas las actividades en que los organismos de la famosa entidad interviniesen. A medida que el regionalismo avanzaba e iban despertando las ansias regionalistas en Galicia, se echaba de menos un himno emotivo y expresivo a la vez. Los intentos de Alfredo Brañas y de Luis Taibo, así como los de Galo Salinas y Varela Silvari no habían pasado de meros intentos, pero expresaban ya claramente la intención de tener un Himno en Galicia. como Cataluña tenía «Els Segadors». En 1890, tal como cuenta A Nosa ­Terra, en su número del 1 de septiembre de 1927, se celebró en La Coruña un certamen musical, en el que fue presidente Pascual Veiga y primer secretario Francisco Tettamancy, con el fin de premiar una Marcha Regional Gallega, para lo cual Eduardo Vicenti regaló una pluma de oro. Pero, hasta ese momento del 20 de diciembre de 1907, en pleno éxito regionalista y cuando el agrarismo y el solidarismo habían efectuado un gran avance, no se puso en práctica y se estreno debidamente.

El Himno gallego, fue el resultado de un gran esfuerzo de coordinación de José Fontenla Leal. Primero, había pedido la letra a Curros Enríquez, la gran figura gallega en La Habana en ese momento, y la música a Castro «Chané», pero al no haberla conseguido con la premura que necesitaba, eligió el poema Os Pinos de Pondal, estableció contacto con Pascual Veiga y el resultado fué un himno entre literario y patriótico, no muy común en cuanto a sus símbolos y, desde luego, no muy común en el sentido de que fue aprovechado un poema ya escrito, parcialmente, y no un poema escrito especialmente para hacer un himno. Fontenla Leal le llamó «Himno Regional Gallego», así como en 1890, se le había llamado «Marcha Regional Gallega&ra